Día 33 del aislamiento por el coronavirus

Mi mayor tiene obsesión con los perros. Le encantan. Está deseando tener uno en casa, pero nosotros vivimos en un piso y trabajamos fuera de casa y es complicado tener un perro en estas circunstancias porque pasaría mucho tiempo solo en casa.

Antes de todo esto nosotros hacíamos voluntariado en un refugio donde podemos ir a pasear a los perritos para así satisfacer un poco esa necesidad que tiene mi mayor de estar con perros.

Todo esto viene bien porque se esfuerza mucho en aprender muchas cosas simplemente por ser cosas de perros. Está escribiendo mucho para poder escribir los nombres de perro y las razas que le gustan, está leyendo mucho para poder aprender más cosas sobre las razas de perro que le gustan, hace sumas y restas con cosas de perros. Está preparando camitas para perros, aprendiendo a hacer un champú para los perros con piel sensible.

Perrete

Es curioso como cuando nos obligan a algo, no nos suele apetecer, pero cuando el interés sale del interior, nos esforzamos mucho por aprender y conseguir las cosas.

Es justamente por esto por lo que creo que la educación en nuestro país no es del todo adecuada porque no todo el mundo está preparado para aprender lo mismo en el mismo momento y no todo el mundo tiene los mismos intereses, por lo que si a mi mayor le obligara a aprender cosas sobre dinosaurios, quizá sería algo horrible y si a mi peque le obligara a aprender cosas sobre perros, sería muy difícil.

Pero si cada uno aprende lo que le interesa, profundizará más y sin apenas esfuerzo porque lo hará con su propia fuerza interior.

Creo que no debemos obligar a aprender algo, simplemente tenemos que esperar a que estén preparados para aprenderlo.

Tú también lo crees?

 

 

* Photo by hannah grace on Unsplash

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