Día 12 del aislamiento por el coronavirus

Lo que más noto es que estoy muy, pero que muy cansada. Normalmente me levanto a las 6:30 para preparar los desayunos, hacer la comida y trabajar, pero llevo varios días que no me puedo levantar, tengo una pesadez en los ojos que me impide abrirlos.

Al final me he levantado sobre las 10 de la mañana y he querido trabajar un rato porque quería mirar que todo funcionaba correctamente. Mientras estaba conectada, uno de mis jefes me ha dicho que quería tener una reunión conmigo y con mi equipo. Yo tenía un dolor de cabeza brutal, pero claro, tenía que estar en la reunión. Por suerte era una reunión por una herramienta que es como un messenger y no tenía que hablar, sólo leer y escribir. Me he conectado a la reunión y el jefe parecía un poco cabreado.

Trabajar con portátil

Las cosas que iba diciendo el jefe eran un poco sin sentido. Estábamos todos muy sorprendidos, yo, que llevo más tiempo en el proyecto sé cómo es este señor y sé que a veces hay que tener mucha paciencia con él porque es un poco pesado, pero lo de hoy no era de ser pesado, nos estaba echando una bronca alucinante porque no habíamos rellenado bien un excel que tenemos que rellenar ahora por el teletrabajo. A uno de los chicos le ha regañado porque no había escrito su nombre dentro del excel, aunque lo había escrito fuera. Me sentía como cuando iba al colegio y a alguien le suspendían un examen por no poner su nombre.

Yo intentaba defender a los chicos porque realmente llevan poco tiempo y, la verdad es que nadie nos había explicado cómo había que hacerlo y la bronca, sobre todo les estaba cayendo a ellos.  Después nos explicó cómo teníamos que trabajar ahora y era un protocolo de hacer un montón de documentos. Yo le dije al jefe que nunca lo habíamos hecho así y que si lo hacíamos a partir de ahora había que asumir que era una pérdida de tiempo, que el tiempo que emplearíamos en hacer esos documentos no lo íbamos a emplear en trabajar de verdad. Él dijo que eran circunstancias excepcionales y que ahora debíamos hacerlo así. Yo le dije que vale, que lo haríamos así, pero que supiera que íbamos a tardar más en hacer cada tarea.

Nos despedimos de la reunión y al rato el jefe me escribió a mí por privado y me dijo que no entendía cómo alguien no podía poner su nombre en el excel y yo le dije que para mí ese excel no era importante, que lo importante era que estaban realizando su trabajo. Él me dijo que el excel era importante porque si no era difícil ver qué trabajo estaba haciendo la gente y yo le dije que para eso estaba la planificación que ya estaba hecha. Después me dijo: estás de baja? Y le dije que sí. Entonces me dijo que aunque quería tener una videoconferencia con nosotros otro día, que si no me encontraba bien que se lo dijera con tranquilidad.

Así que la mañana pasó entre broncas y mi dolor de cabeza cada vez era más grande. Cuando bajaba la cabeza sentía una presión tan grande que me mareaba al levantarla.

Parece que los peques son impresionantes, cuando más necesitas que estén tranquilos, más tranquilos están, así que, la rabia que me podía haber generado la mañana de trabajo, rápidamente se transformó con mis chiquitines. Es abrazarlos, besarlos y todo ese mal rollo se va.

Siento que es difícil a ratos trabajar con ellos en casa y encima estando malucha y al mismo tiempo siento que me ayudan a pasar todo esto de la mejor manera.

 

* Photo by Avel Chuklanov Christian Buehner on Unsplash

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