Cómo gestiono yo las rabietas

Mis peques también han tenido rabietas. Como todos. En realidad creo que es algo intrínseco al ser humano porque me parece normal frustrarse o enfadarse cuendo queremos algo y no lo podemos conseguir. El problema es cómo gestionamos esa frustración. Y la verdad es que no estoy segura de que sea sólo una fase o algo propio del ser humano, como digo, ya que veo a muchos adultos que siguen teniendo rabietas, por lo que yo me pregunto ¿No aprendieron a gestionarlas durante la infancia o es normal seguir teniéndolas de adultos? Quizá un poco de todo.

El caso es que esperando que los míos sí aprendan a gestionarlas y hasta que llegue ese momento, te cuento lo que yo hago:

1. Que coma y duerma lo que el peque necesita. Hubo un tiempo en el que me di cuenta de que como mi mayor tuviera hambre o sueño, teníamos rabieta asegurada, así que minimizamos muchas simplemente llevando unas rutinas de comida y sueño. Como con el peque ya me lo sabía, lo hice antes de que empezaran las rabietas, así que, imagino que funcionó porque no ha tenido muchas rabietas, la verdad.

2. Mantener la calma. Pero nosotros, porque ya sabemos que los peques no la van a mantener. Y cuanto más nerviosos estemos nosotros, más nerviosos se van a poner ellos. Como queremos que se tranquilicen, lo mejor es que nosotros mantengamos la calma.

3. Tener muucha paciencia. Pero mucha.

4. Enfocarme en la criatura y en su necesidad. Independientemente de que estemos en el supermercado, en la cola del banco o en casa, me enfoco en esa persona que está sufriendo, no en el resto de personas que te miran y observan la escena entre miradas de desaprobación unos y de comprensión otros. Se pasa mal, se pasa vergüenza, sí, es verdad, todos lo hemos sentido, pero tenemos que ignorar al resto. Lo único importante en ese momento es tu hijo o hija.

5. Intento abrazarlo y besarlo, si me deja. Pero si no me deja, no lo fuerzo, simplemente le digo que voy a estar ahí al lado, muy cerquita para cuando me necesite. Y estoy ahí al 100%, ni con el móvil, ni con un libro, estoy completamente presente para mi criatura, y cuando esté prerarada vendrá a mis brazos, porque lo que necesita es nuestro amor y comprensión.

6. Intento verbalizar lo que creo que siente. Más o menos algo así: Creo/Pienso que estás frustrado/enfadado/enojado porque querías xxx y yo te he dicho que no/no puedes coger eso, verdad/es así? Y le explicaría las razones de por qué no puede tener o hacer lo que sea.

Por ejemplo cuando quiere un juguete de otro niño, pero el otro niño no quiere dejárselo porque está jugando, pues le diría:

Creo que estás frustrado porque te apetecía tener ese juguete, es eso?

Y cuando responda,

Si me dice que sí entonces le intento explicar por qué no puede tener ese juguete:

Él no te quiere dejar el juguete porque está jugando con eso ahora mismo.

Si me dice que no es eso, intento seguir adivinando una vez más y si veo que no lo adivino entonces le pido que me explique qué es lo que le ocurre porque yo no lo sé.

De este modo les ayudamos a poner nombre a sus emociones. Después, con el tiempo, ya son ellos los que nos dicen cómo se sienten y por qué, pero poco a poco. Ya llegará.

Cómo gestiono yo las rabietas

Y nunca, nunca le digo No llores.

Y cómo gestionas las rabietas tú?

 

* Photos by Marcos Paulo Prado, Xavier Mouton Photographie y Arwan Sutanto on Unsplash

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